Cuando cae la noche y la casa se apaga, muchos perros se acurrucan y duermen plácidamente; sin embargo, Nico —un ejemplar de gran talla con una creatividad para descansar que roza lo cómico— no sigue ese guion.

Este podenco ibicenco, de proporciones más largas que la media, ha desarrollado una sorprendente variedad de posturas al dormir porque, sencillamente, necesita acomodarse. Lo que para nosotros resulta inquietante, para Nico es rutina.
Dato curioso: los podencos ibicencos suelen medir entre 23 y 29 pulgadas de altura (aprox. 58–74 cm), lo que explica por qué encontrar una postura cómoda a veces se convierte en un reto para perros altos.

«Desde cachorro hemos visto cómo adopta posiciones tan raras que pensamos ‘no puede ser cómodo’, pero a él no le afecta y se empeña en encajarse en huecos imposibles», cuenta su dueña, Nellie Jönsson.

Con el tiempo la familia se familiarizó con sus extravagancias, hasta que una noche Nico superó todas las expectativas: decidió dormir tan pegado al padre que su cabeza quedó apoyada junto a la cadera, formando un ángulo tan extraño que, a simple vista en la oscuridad, parecía sacado de una escena de terror.
Reacción inmediata: lo primero que sintieron fue el sobresalto; la posición era tan inusual que temieron que estuviera atascado o herido, pero tras revisarlo comprobaron que sólo buscaba el calor y la cercanía de su humano favorito.

Tras asegurarse de que Nico estaba bien, la pareja pasó de la alarma a la risa y no tardaron en fotografiar al curioso durmiente para conservar el recuerdo.
- Los perros altos a menudo doblan o retuercen el cuerpo para encajar en sofás y rincones.
- La cercanía con un miembro de la familia puede ser más importante que la comodidad aparente.
- Lo que a los humanos nos parece raro, para un perro puede ser la postura perfecta para dormir.

«Al verlo por primera vez me dio un vuelco el corazón; parecía realmente extraño, pero en cuanto lo inspeccionamos notamos que estaba totalmente bien, simplemente quería dormir pegado a su papá», relató Nellie.
Conclusión: Nico es un ejemplo simpático de cómo la anatomía y el afecto influyen en el comportamiento al dormir de los perros. Sus posturas excéntricas pueden asustar en un primer vistazo, pero generalmente no suponen un problema: son una mezcla de necesidad física y deseo de proximidad.
Es probable que, con su historial creativo al acostarse, Nico vuelva a sorprender a su familia con otra postura tan insólita como encantadora. Lo único seguro es que, mientras ellos se rían y compartan las fotos, él seguirá durmiendo tranquilo junto a quienes más quiere.
Resumen rápido:
- Raza: podenco ibicenco (Ibizan Hound).
- Altura habitual: 23–29 pulgadas (≈58–74 cm).
- Apodo familiar: “Niño Pretzel” por las posturas que adopta al dormir.
- Situación destacada: durmió tan pegado al padre que su postura pareció aterradora a simple vista, aunque estaba perfectamente sano.






