Voluntarios recibieron la alerta sobre un perro sin dueño que llevaba tiempo sufriendo a la intemperie con una protuberancia enorme en el hombro. La búsqueda no fue sencilla, pero finalmente lo localizaron merodeando junto a una pagoda, visiblemente débil y con dolor evidente.
Al hallarlo, el equipo quedó impactado por el volumen del tumor: una masa tan grande que parecía desafiar su movilidad. Era urgente trasladarlo a atención especializada para evaluar la gravedad y detener la infección que ya comprometía su salud.
Lo ingresaron de inmediato en Emergency Vet Partner, donde los especialistas determinaron que la lesión tenía el tamaño aproximado de una pelota de tenis. Los veterinarios admiraron la fortaleza del animal, aunque pronto confirmaron que no bastaba sólo con valor: la lesión estaba infectada y desprendía un olor fétido por el pus y la sangre acumulada.
Ante ese cuadro, la única alternativa viable fue intervenir quirúrgicamente sin demora. La operación se programó y se realizó con éxito, retirando la masa que amenazaba su vida y aliviando la presión que le causaba tanto dolor.

Tras la cirugía, el cambio fue notable: el perro, que antes se mostraba abatido, apareció con una energía renovada. Su tratamiento postoperatorio incluyó antibióticos intravenosos, analgésicos y cuidados constantes para evitar recaídas, y en pocas jornadas su estado general mejoró significativamente.
- Evaluación veterinaria inicial y diagnóstico
- Cirugía para extirpar la masa
- Antibióticos IV y control del dolor
- Seguimiento médico frecuente
- Ingreso en hogar de acogida para rehabilitación
La atención médica inmediata fue determinante para salvarle la vida.
“La intervención oportuna y el compromiso del equipo de acogida le dieron al perro una segunda oportunidad”.
La organización de rescate gestionó rápidamente un hogar de acogida con cuidados médicos para acompañar su recuperación. Su nueva madre de acogida asumió la responsabilidad de llevarlo a todas las consultas, administrar la medicación y supervisar su rehabilitación diaria.

Aunque aún requiere manejo del dolor y controles periódicos, el progreso es evidente: gana peso, recupera movilidad y muestra más confianza y afecto. Los cuidadores destacan su temperamento afable y su respuesta positiva a las terapias.
A continuación se comparten imágenes del proceso de recuperación y del cariño recibido durante su convalecencia.



Conclusión
Este caso ejemplifica cómo la detección temprana, la cirugía oportuna y un plan de cuidados postoperatorios pueden transformar radicalmente el pronóstico de un animal abandonado. Gracias al esfuerzo de rescatistas, veterinarios y un hogar temporal comprometido, el perro salió adelante y hoy avanza hacia una vida más saludable y segura. Comparte esta historia de esperanza y apoya la labor de quienes trabajan para proteger a los animales en situación de calle.






