Bajo un sol implacable, en un patio que parecía abandonado al tiempo, se desarrollaba una escena que
Es difícil imaginar el pánico que habitaba el pecho de Imelda aquel día. En un albergue abarrotado de
Aquella jornada sofocante, con el termómetro marcando 42 °C, me sobresaltó una imagen: una perra tendida